Templado del Acero y Revenido

El Templado del Acero consiste en un calentamiento a temperatura superior al punto crítico A, seguido de un enfriamiento rápido a velocidad superior a la crítica de temple. El objeto de este tratamiento es obtener una estructura constituida por martensita, que proporciona una gran dureza al acero.

templado del acero

El calentamiento por encima de AC tiene por objeto transformar la estructura en austenita, disolviendo todos los elementos solubles en el hierro y conseguir una homogeneización lo más perfecta posible. Si el enfriamiento no es lo suficientemente rápido (velocidad superior a la crítica de temple), tendrán lugar algunas transformaciones antes de alcanzar la temperatura Ms, dando lugar a una estructura heterogénea y una dureza más baja. Tampoco conviene que la velocidad de enfriamiento sea demasiado alta, pues puede dar lugar a que se alcance la  temperatura de Mf sin que toda la austenita se haya transformado en martensita, quedando retenida una parte de la austenita, lo cual conduce también a una estructura heterogénea y una dureza más baja.

El conocimiento de las transformaciones isotérmicas del acero ha conducido a otra modalidad de templado del acero, el temple isotérmico o martempering.

Consiste este tratamiento en un enfriamiento a velocidad superior a la crítica de temple hasta una temperatura ligeramente superior a Ms, manteniendo durante un cierto tiempo a esta temperatura para homogeneizar toda la masa de la pieza sin que comience ninguna transformación, seguido de un enfriamiento lento hasta una temperatura inferior a Ms. Este tratamiento se conoce a veces con el nombre de temple interrumpido. Esta modalidad pretende reducir las fuertes tensiones originadas en el templado del acero como consecuencia de la contracción que tiene lugar en el enfriamiento, que en algunos casos pueden provocar roturas y deformaciones en piezas de  formas complicadas.

Los factores que mayor influencia tienen en el templado del acero son los siguientes:

  • Temperatura de calentamiento.
  • Velocidad de enfriamiento.
  • Composición química.
  • Tamaño de las piezas.

La temperatura de calentamiento, característica de cada tipo de acero, debe ser ligeramente superior (aproximadamente 50°C) a la del punto Ac. Temperaturas superiores pueden provocar un engrosamiento de grano. Una temperatura demasiado baja hará que no toda la estructura se  haya transformado en austenita homogénea. Sólo en algunos casos (aceros hipereutectoides) se hace el templado del acero con austenización incompleta, con el fin de mantener sin disolver parte de la cementita y los carburos que proporcionan una elevada dureza a las piezas templadas.

La velocidad de enfriamiento es el segundo parámetro en importancia y debe ser tal que permita la total transformación de la austenita en martenista, impidiendo la formación de estructuras más blandas, como la perlita o la vainita, pero no tan elevada que impida la total transformación martisítica, manteniendo un resto de austenita retenida.

Está condicionada por el fluido de enfriamiento que debe ser cuidadosamente estudiado de modo que evite la formación de una película de gases o vapor en la superficie de la pieza, permitiendo una rápida evacuación del calor en toda la masa de la misma.

templado del acero

La composición química del acero condiciona la temperatura y la velocidad de enfriamiento.

Es sabido que casi todos los elementos de aleación varían de un modo u otro los puntos críticos del acero, su templabilidad, la forma de la curva de transformación de la austenita, etc. Por tanto, cada composición química tiene unos parámetros que le caracterizan y que es imprescindible conocer para realizar correctamente el temple de las piezas.

Por último, el tamaño de las piezas es otro factor importantísimo en el templado del acero.

Para realizar un temple correcto se debe conseguir que toda la masa adquiera la temperatura de austenización y que la velocidad de enfriamiento en todos los puntos sea superior a la crítica de temple, difícil de conseguir en piezas de gran tamaño.

tratamiento térmico

Temple en Estático

templado del acero

La modalidad de Templar en estático, evita golpes en las piezas y la posibilidad de posicionarlas. De esta manera minimizamos las deformaciones.

Nuestra capacidad integra desde el piecerío más pequeño hasta piezas grandes  de altura máxima 1800mm.

Temple en Contínuo

Templado del acero contínuo

Los temples en Horno giratorio contínuo, ofrecen una homogeneidad extrema tanto en el templado del acero como en el revenido.

Nuestro sistema de producción garantiza evitar mezclas entre una partida de material y otra. Cualidad muy determinante.

Ofrecemos la posibilidad, de hacer cualquier piecerío de decoletaje, tornillería o pieza pequeña.

Revenido

Consiste en un calentamiento a temperatura inferior al punto crítico A, seguido de un enfriamiento, generalmente al aire.

Revenido

Se da este tratamiento a los aceros que han sido sometidos a un endurecimiento por temple. Tiene dos funciones principales: eliminación de tensiones internas y aumento de la tenacidad. Para eliminar las tensiones en el temple es suficiente una temperatura de revenido del orden de los 200 °C. Este revenido es poco frecuente en los aceros de construcción. En estos aceros el revenido que siempre sigue al temple se da a temperaturas más elevadas, en general de  500 a 700 °C y su efecto fundamental es aumentar la tenacidad, confiriendo al acero un conjunto de características adaptadas al uso de las piezas.

Cuatro fases se pueden distinguir en el curso del revenido:

1ª. FASE. A temperaturas hasta 200 °C aproximadamente. En esta fase tiene lugar una disminución de las distorsiones del cristal formadas en el temple con paso de la martensita tetragonal a la cúbica y separación de carburo ɛ. Generalmente va unido a una disminución de dureza.

2ª. FASE. A temperaturas entre 200 y 375 °C. Dos fenómenos se observan en esta fase. En los aceros muy aleados, la austenita residual se transforma en martensita, provocando un ligero aumento  de dureza. Por otra parte, a estas temperaturas aparece el fenómeno conocido como fragilidad al azul, que en los aceros blandos parece ligada a la segregación de nitruros y en los aceros duros a la precipitación de una determinada forma de carburo. Debido a esta fragilidad este margen de temperaturas no se recomienda para el revenido.

3ª. FASE. A temperaturas entre 350 y 530 °C aproximadamente. En esta fase tiene lugar la verdadera formación de cementita. La dureza desciende de manera importante, si los elementos formadores de carburos no son muy abundantes. Para este margen de temperatura en los aceros níquel-cromo, aparece la fragilidad de revenido, fenómeno que parece se relaciona con una precipitación intergranular.

4ª. FASE. Por encima de los 500 °C. En esta fase las finas partículas de cementita comienzan a crecer al aumentar la temperatura, provocando un nuevo descenso de la dureza, en los aceros de media y abaja aleación. En los aceros muy aleados, la separación de carburos complejos puede aumentar la dureza (endurecimiento secundario), que al pasar de los  550 °C aproximadamente finaliza por la coalescencia de los carburos, iniciando de nuevo la baja de la dureza.

Las fases 1.ª y 2.ª van acompañadas de variaciones de volumen.

La temperatura de revenido se fija en función de la dureza que se pretende obtener y la duración es función principalmente del tamaño de las piezas.

¿Quieres más información sobre el Templado del Acero o el Revenido?

Llámanos al 93 579 50 65 o escríbenos a: tractermia@tractermia.com